Desarrollo psicomotor en bebés

¿Qué fases tiene el desarrollo del bebé? ¿Qué cosas tenemos que tener en cuenta para favorecerlo?

¿Todos los artículos que ofrece el mercado son seguros y/o adecuados?

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Para poder ayudar a nuestros pequeños en su desarrollo, es muy importante que entendamos como es el mismo. Desde este post queremos daros una visión global del desarrollo de los bebés, sin entrar en situaciones concretas o específicas de cada niño en particular. De igual modo, queremos presentaros algunos dispositivos que vemos muy frecuentemente pero que no son tan beneficiosos como podamos llegar a pensar.

El desarrollo motor consiste en el progreso del lactante hasta que adquiere las habilidades motoras del adulto, es decir, hasta que gozan de independencia física. Y no sólo va a depender de las oportunidades que tengan para realizar las diferentes posturas y cambios posturales a través de la exploración, sino también de lo que el entorno les ofrece.

Aunque se trata de un proceso bastante complejo y dinámico, es bastante predecible ya que suele darse del mismo modo en todos los niños con desarrollo típico (sin entrar en situaciones concretas o específicas de cada niño en particular, como recalcaba en la introducción). Empezarán sosteniendo la cabeza, luego el tronco, después la pelvis y por último sus piernas para poder sostenerse. Irán cambiando de manera progresiva su postura, pasando de tumbado a sentado, de sentado a cuadrupedia y de ahí a la puesta en pie. Se desplazarán arrastrándose como cual militar, gateando o culeando hasta que sean capaces de dar sus primeros pasos, bien por ellos mismos o con apoyo. Sus movimientos serán cada vez más precisos, controlados y coordinados. Y aunque se trata de un proceso continuo, en el que no existen etapas, siempre hay alguna adquisición motora que protagoniza un periodo de tiempo. Y ese periodo de tiempo es variable entre unos niños y otros.

Para favorecer su desarrollo, los bebés tienen que tener la oportunidad de poder moverse libremente, y va a ser a través del movimiento y de las experiencias que el entorno les proporciona lo que hace que se desarrolle, no sólo el área motora, sino también el área cognitiva, sensorial, social…

Sin embargo, y por lo anteriormente comentado, hay ciertos dispositivos que interfieren en el desarrollo de los bebés por reducir su capacidad de movimiento. Un ejemplo de esto, son las hamacas: si los bebés permanecen mucho tiempo en ellas, estamos frenando su capacidad de construir la relación entre el movimiento que ha adquirido y las consecuencias funcionales, cosa que ayuda a forjar el aspecto cognitivo que ello proporciona. Además, llega un momento en el que pueden llegar a volcar hacia adelante por los movimientos que realizan.

Por otro lado, existen otro tipo de dispositivos que normalmente llevan al bebé a situaciones a las que no han llegado por ellos mismos, y por lo tanto, no están preparados. En este grupo entran los taca-tás o los saltadores. Éstos hacen que los bebés estén colgados, literalmente, de la pelvis. De modo que, no cargan sobre las piernas el peso del cuerpo, necesario para un buen desarrollo a nivel óseo y muscular de las mimas. Si le añadimos que suelen apoyar los pies de una manera poco útil, bien por la etapa del desarrollo en la que se encuentren o bien porque no llegan con facilidad al suelo, empiezan a desplazarse de puntillas generando un patrón de marcha alterado. Sin contar con el riesgo que tienen por el aumento de accidentes domésticos.

De igual modo, me gustaría hablar también de los arneses, que aunque algunos no vayan ajustados a la pelvis, sujetan al bebé en mayor o menor medida limitando la posibilidad de jugar con su centro de gravedad, como también ocurre con los taca-tás o saltadores, fundamental para el equilibrio.

También se han diseñado dispositivos que pretenden enseñar al bebé a sentarse, como los asientos de plástico que tienen la forma ya hecha o el uso de cojines de lactancia para ese fin, a los que algunos se les ha incorporado un sostén para la pelvis. Al igual que los dispositivos anteriores, estamos llevando al bebé a posiciones a las que no han llegado por ellos mismos porque no se sienten preparados, interfiriendo en su desarrollo.

No debemos perder de vista que cada niño se desarrolla de forma única en función de sus capacidades y de lo que el entorno y la experiencia les ofrece. De modo que, la mejor manera de ayudar a nuestros pequeños es dejarles que experimenten y exploren… siempre teniendo en cuenta las medidas de seguridad pertinentes para cada momento. 😉

Espero que este artículo te haya ayudado, si tienes cualquier duda o comentario estaré encantada de ayudarte.

Beatriz Martín Bravo

Equipo Fisio +

Publicado en General.

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