Incontinencia urinaria: tipos y tratamiento fisioterápico I

En 1880 empezaron a comercializarse las primeras compresas en Alemania, mucho menos elaboradas que las que conocemos ahora por supuesto, y hasta 1960 no aparecen las compresas con adhesivo, una versión mas parecida a la actual, aunque con mayor grosor. Desde entonces la industria ha ido creando versiones maxi, mini, con alas, sin alas y un sin fin de etc.

Pero, ¿Que pasa con la incontinencia urinaria y las compresas para incontinencia? ¿Es igual de natural utilizar las compresas para la menstruación que para las perdidas de orina? NO, y en esto debo de ser tajante.

Frases de anuncios como ” si me activo, si que tengo pérdidas, pero con las compresas no hay problema”   o  ” todas tenemos pequeñas pérdidas, es normal”.

 

Aquí esta el error, señoras, NO es normal tener pérdidas, si bien, si es necesario estos medios de contención te puede ayudar mientras solucionas el problema, la incontinencia no es un proceso fisiológico como la menstruación. Y aunque no se considera así, o tienes o no tienes incontinencia, que se escape un poco ya es incontinencia, otra cosa es el grado.

Aunque hay muchos estudios con cifras diferentes podemos hablar que la incontinencia urinaria afecta aproximadamente al 35 % de las mujeres menores de 65 años, subiendo esta cifra al 42% en mujeres mayores de esta edad. También el tipo de incontinencia (incontinencia de esfuerzo, incontinencia de urgencia o mixta y otras) varia dependiendo de la franja de edad en la que nos movamos. En esta entrada vamos a ver que tipos de incontinencia hay y que tratamiento se puede hacer.

Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (IUE), supone una pérdida involuntaria de orina al hacer cualquier ejercicio o esfuerzo, como la tos o el estornudo, cargar un peso (coger a tu bebe o las bolsas de la compra). Las principales causas que pueden provocar la IUE son la pérdida  de fuerza muscular, problemas en la estabilidad lumbopélvica o factores que influyen en la uretra como la hipermovilidad o el grosor. Para el mantenimiento de la continencia tanto el esfinter uretral externo como la musculatura tiene que reaccionar para producir un cierre efectivo y adaptarse a la presión abdominal que se de en ese momento, que cuanto mayor sea, mayor fuerza debe de ejercer. Si este sistema falla se pueden producir las pérdidas y también un aumento de distensión en todo el sistema fascial.

Los factores que afectan a la uretra son menos modificables con el tratamiento, pero sí, tanto la debilidad del conjunto de musculatura de suelo pélvico como la respuesta de este ante los esfuerzos, mejorando la incontinencia tras un periodo de aprendizaje y correcta realización de las contracciones, donde el biofeedback como ya te conté en otro post juega un papel importante para el correcto aprendizaje (puedes verlo pinchando aquí), como de la anticipación ante los esfuerzos (sobre la gestión de presión abdominal ya te hablé en la última entrada, si no estas suscrito aún, suscríbete en la parte inferior de la página o en el lateral y te mandamos la contraseña para poder acceder).

Otro punto a destacar durante el tratamiento es el control y la activación de la musculatura abdominal que va a ser determinante en el control lumbopélvico y control vesical. Por último aunque ya te hablaba de ello en la entrada sobre la gestión de presión abdominal, reeducar en evitar las conductas hiperpresivas, los deportes de impacto o la tos crónica pueden condicionar tanto la aparición como la perpetuación o no de la incontinencia.

Para facilitaros la lectura, he dividido la entrada en dos, en el siguiente post te sigo contando.

¡Gracias por compartir!

 

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